Bacteria expande límites de la exobiología

La NASA ha revelado la existencia de una forma de vida capaz de sobrevivir y prosperar en un medio altamente tóxico, esto, tras alterar su caldo de cultivo, sustituyendo gradualmente el fósforo por arsénico. La forma de vida en si, es una bacteria: la Gammaproteobacteria GFAJ-1, la que de acuerdo al estudio desarrollado por el Instituto de Astrobiología de la Agencia Espacial y encabezado por la Bióloga y Bioquímica, Felisa Wolfe-Simon, abre una nueva vía a lo que hasta el momento se conocía por adaptación de la vida en la Tierra.

A día de hoy, se sabía la existencia de sólo 6 elementos que formaban los pilares de la vida: el carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo. No obstante el equipo dirigido por la Dra. Wolfe-Simon desde Menlo Park, California, ha incorporado al arsénico -substancia química tóxica para la mayoría de las formas de vida conocidas- a la elite de la química orgánica extrema. La bacteria fue encontrada el año 2008 en el lago Mönö ("mosca salada", en lengua nativa), en la reserva natural Yosemite -sur de California- medio natural que presenta altas concentraciones de arsénico. La adaptabilidad de esta forma de vida permite al organismo subsistir prescindiendo del elemento fósforo el que es sustituído en su totalidad por arsénico, tanto en su metabolismo como en su estructura genética.

El descubrimiento amplía la perspectiva respecto las proyeccciones de hallar vida extraterrestre ya que sustenta la idea de que otros elementos químicos puedan del mismo modo sustituir a los ya conocidos, reabriendo con ello el acalorado debate acerca de lo que entendemos por vida.

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