Reciprocidad científica del turismo espacial

En la búsqueda de nuevos usos para plataformas espaciales, la Agencia Espacial Europea (ESA) está a la expectativa de propuestas de investigación en microgravedad susceptibles de ser implementadas en vehículos suborbitales comerciales. Naves que, hoy por hoy, se encuentran en pleno estudio en el viejo continente. Según Simonetta Di Pippo, Directora de Vuelos Tripulados de la ESA, "existe una nueva oportunidad para ampliar la ciencia espacial en aras de promover futuras misiones de exploración".

Un vuelo suborbital implica que una nave alcanza el espacio -generalmente, superando la línea de Kárman o los 100 km sobre el nivel del mar- pero sin la suficiente velocidad como para entrar en órbita. El resultado son unos breves minutos de ingravidez sobre el halo atmosférico de la Tierra. Estos minutos son particularmente importantes desde el punto de vista económico, ya que actualmente existen varios proyectos que contemplan la exploración turística del espacio; iniciativas que -desde la mirada científica- pueden ser aprovechables para adquirir nuevo conocimiento.

Aunque un vuelo suborbital se encuentra a medio camino a la Estación Espacial Internacional (ISS), es factible suponer que estos vuelos puedan ser utilizados para disponer de más infomación a la hora de enviar proyectos al espacio orbital. Aun así parece difícil encontrar propuestas viables a esta nueva interrogante que no sean, de momento, la preparación de eventuales experimentos para la ISS. Las pruebas en esta materia engloban temas como el estudio de nuevos materiales, la física de fluidos, biología de organismos, estudio de proteínas o diseño de fármacos, por nombrar algunos.

Si bien existen alternativas para pruebas en microgravedad, como las torres de caída libre que ofrecen algunos segundos, los vuelos parabólicos del KC-135 de la NASA -usualmente para el entrenamiento de aspirantes a astronautas- que no otorgan más de 20 segundos, o los cohetes de sondeo que describen trayectorias parabólicas de hasta 15 minutos según su apogeo, es la ISS la que representa tanto para la ESA como la NASA, el principal recurso disponible en materia de estudios en microgravedad. No obstante la ESA se encuentra estudiando las posibilidades mixtas que puede ofrecer una trayectoria suborbital debido a su naturaleza, que media entre un vuelo parabólico y un cohete sonda.

Para tal efecto, la ESA abrió una convocatoria hasta el 15 de Febrero para enviar propuestas de estudios en microgravedad (dirigido a entidades europeas que tengan algún tipo de participación en el desarrollo o comercialización de vuelos suborbitales tripulados), más información en ESA.int.

Para los interesados en conocer los diferentes estudios relacionados con vuelos espaciales suborbitales, les dejo un interesante documento de la ESA.

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